La Simón Bolívar saboreó el triunfo en la Scala de Milán
“Una orquesta grande, grandísima, pasó anoche por el Teatro la Scala. La sala se convirtió en una olla a presión lista para explotar de alegría y de emoción cuando Gustavo Dudamel dirigió a la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar en un viaje musical de América Latina y Rusia”. Así comenzó la crítica publicada en el diario Epolis Milano que llegó a los kioscos en la madrugada del jueves, pocas horas de terminado el debut de la orquesta venezolana en el teatro italiano.
Durante todo el día la emoción de los músicos había sido palpable. En los intermedios del ensayo aprovecharon para tomarse fotos en el magnífico teatro de pisos de mármol, balcones de terciopelo y lámparas de cristal. La Scala, templo máximo de la música, significaba un reto importante para los jóvenes.
“Este concierto representa un cenit para nosotros, la cumbre de un sueño. Es la recompensa de todo el esfuerzo realizado durante estos años”, había comentado Dudamel en una rueda de prensa.
A la velada asistieron numerosas personalidades como la alcaldesa de la ciudad y codueña del equipo Inter de Milán, Letizia Moratti, y la duquesa de York, Sarah Ferguson.
La primera mitad del concierto consistió puramente en obras latinoamericanas: “Mediodía en el llano” de Antonio Estévez , “Sensemayá” de Silvestre Revueltas y “Santa Cruz de Pacairigua” de Evencio Castellanos. En cada una de las interpretaciones los músicos obtuvieron largas ovaciones del público.
Luego siguió la Sinfonía número 4 de Tchaikovsky una obra pasional en la que la orquesta pudo explotar la destreza con la que interpretan sonidos ampulosos y triunfales. Al terminar la pieza la ovación se prolongó durante mucho tiempo, desencadenando una serie de bises que comenzó con la Caballería Rusticana, siguió con el Mambo de Berstein y cerró con Tritsch-Tratsch Polka de Johann Strauss II. La duquesa de York, al finalizar, aplaudió de pie y envió saludos efusivos al director barquisimetano.
Los ascensores para subir al camerino del músico colapsaron a pesar de todos los intentos del personal del teatro que trataba de saludar a los músicos y a Dudamel, quien atendió uno a uno a todos los que pudieron acercarse a felicitarlo. “Nunca antes había visto algo como esto”, comentó desconcertado un guía de sala.
Ayer (jueves) la orquesta llegó a la ciudad de Paris donde llevará a cabo varias actividades educativas en conjunción con instituciones francesas, así como una serie de conciertos no solo de la Simón Bolívar sino también de los ensambles de metales, trompetas, vientos y cuerdas de la orquesta. La próxima semana terminarán la gira en Canadá.


*** Esta nota salió publicada en el diario El Carabobeño.



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