“Una batuta para cambiar el mundo”
Ha sido una semana muy noticiosa para el sistema de orquestas. El día de ayer la revista de El País de España le dedicó un extenso reportaje a Gustavo Dudamel donde el director comentó: “La música, antes que nada, debe crear buenos ciudadanos. El sistema, en nuestro país, lo que forma son ciudadanos responsables con su comunidad. El trabajo en grupo con la orquesta fomenta los valores comunes. Aprenden a escucharse entre sí, multiplican su sensibilidad. Se centran en la solidaridad, el humanismo, todo lo que hace que busquemos vías de escape al equilibrio social en un mundo caótico como es éste”.
En este vínculo se puede encontrar todo el texto.
Mucho se ha publicado también sobre el concierto que dará Dudamel en octubre como inicio de su primera temporada como director de la orquesta sinfónica de Los Ángeles. Las entradas se agotaron casi inmediatamente y, según reseñó Los Ángeles Times, hubo personas que hicieron más de seis horas de fila en la ciudad estadounidense para asegurarse un sitio en el concierto.
Hace dos días el periódico británico The Guardian publicó también una entrevista al director Claudio Abbado, donde éste menciona su magnífica relación con el sistema venezolano que puede leerse aquí.


¡Felicidades!
Por más que tres años, aquí en México, he estado platicando como una loca de El sistema, del santo Abreu, el héroe Dudamel, y sobre todo, la visión milagroso para el mundo. Tengo todos los documentales – el viaje de Abbado de Venezuela a Cuba con los músicos, Tocar y Luchar, y la nueva obra de arte de Paul Smaczny de EuroArts, que me mandó el DVD antes de su aparencia en los festivales de cine.
Fui a Canadá por un mes y mostré todos a mis amigos y conocidos – que no habían conocido NADA del proyecto. El entusiasmo, de cada uno, me abrumó y todo quiere apoyarlo de cualquier manera. La emoción no me sorprendió – es imposible no tenerla.
Por fin, ha llegado en México con el apoyo de Conaculta, la organización cultural que tiene más dinero que los demás. Yo trabajo, con felicidad enorme, en dos nuevas escuelas en León – uno es privada pero abajo de El sistema. Los niños siempre me hacen llorar…mi primer día, ocho hombrecitos de no más que siete años, me tocaron sus trombones – “The Great Gate at Kiev” y como Placido Domingo en Tocar y Luchar, mis lágrimas fluyeron.
Lo que simplemente añadir es mi gran admiración por Claudio Abbado y y su dedicación al poder de la música para el mundo, los músicos jovenes y pobres, por Simon Rattle, y toda la gente que tiene una voz en este mundo triste, que da expresión a lo más espiritual que existe.
Mi corazón siempre está con ustedes, y trabajo con toda mi energía para ayuda y apoyar lo que es un verdadero MILAGRO.
Si, Abreu es, como dice Abbado, un santo.
Con gran cariño, Linda McDougall
Guanajuato, México
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